El estrés es una reacción natural y adaptativa que tienen las personas cuando se presenta una situación que se sale de control, por ejemplo la sobrecarga laboral, un ambiente conflictivo, el fallecimiento de una persona, un divorcio o una dificultad económica, que a la larga se puede manifestar físicamente perjudicando la salud.
Las enfermedades cardíacas tienen muchos factores que las desencadenan, pero el estrés es uno de los más fuertes porque afecta directamente el sistema nervioso parasimpático y simpático que controla el corazón, y dispara fenómenos hormonales e inflamatorios en el cuerpo.
Una persona al estar estresada libera altas cantidades de cortisol, catecolaminas y adrenalina que tienen un alto impacto negativo en el corazón. Según el estudio de Framingham, el estrés hace que el corazón trabaje más, la sangre se espesa, las arterias pierden elasticidad y se acumulan sustancias en las paredes lo que genera dificultad en el flujo de la sangre, además se pierde capacidad para destruir los trombos y el sistema cardiovascular se hace más vulnerable a este tipo de obstrucción, a esto se le llama “corazón estresado”.
Este factor de riesgo tiene un amplio espectro de afectación, en el menor de los casos puede contribuir al desarrollo de infartos, hipertensión arterial y hasta falla cardíaca, en casos muy extremos se puede llegar a tener cardiomiopatía de Takotsubo o síndrome del corazón roto, que se caracteriza por el agrandamiento o dilatación del corazón, parecido a un balón, a raíz de un evento muy estresante.
Los pacientes muy estresados puede tener los mismos síntomas de un infarto:
Dificultad para respirar
Sudoración y vómito
Aumento de la frecuencia cardíaca
Ritmo cardíaco anormal
Aumento de la demanda de oxígeno
Dificultad para respirar
El estrés no solo afecta al corazón, también puede afectar al sistema circulatorio en compañía de otros factores de riesgo como el colesterol alto, el sedentarismo, los factores genéticos, entre otros.
Al ser una situación emocional, es recomendable identificar la raíz del problema, no es lo mismo el estrés del día a día a un evento traumático repetitivo o de estrés crónico, pero algunas técnicas que se pueden realizar para bajar los niveles son:
Respiración y relajación
Actividades al aire libre
Rutinas saludables
Dietas equilibradas
Actividades sociales, salvo aquellas que sabe que le van a generar alteraciones.
Higiene del sueño
Meditación
Si esto no funciona, se recurre a otras especialidades como psicología o psiquiatría, y médicamente hablando de temas del corazón, por ejemplo si un paciente a partir del estrés desarrolla enfermedad coronaria o hipertensión, se comienza tratamiento farmacológico.
Este artículo contó con la asesoría del Dr. Osmar Pérez, cardiólogo.
Más información:
https://www.shaio.org/tecnicas-para-manejo-del-estres
https://www.shaio.org/emociones-infarto
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