
Con el inicio del año también regresa la rutina laboral, académica y social. Madrugar de nuevo, retomar horarios exigentes, compartir espacios cerrados y exponerse a cambios de clima hace que muchas personas comiencen el año con cansancio, gripa frecuente o sensación de defensas bajas. No es casualidad: el cuerpo está en un proceso de readaptación que, si no se cuida, puede afectar la salud desde las primeras semanas.
Después de las vacaciones, es común que el descanso haya sido irregular, la alimentación desordenada y los horarios inestables. Cuando retomamos de forma abrupta las jornadas laborales o de estudio, el sistema inmunológico puede debilitarse, aumentando el riesgo de infecciones respiratorias, malestar general, dolores musculares y fatiga persistente.
¿Por qué el inicio de año puede afectar las defensas?
El organismo necesita estabilidad para funcionar correctamente. Los cambios bruscos en el sueño, el aumento del estrés cotidiano, la exposición a virus en oficinas, colegios y transporte público, sumados a una hidratación y nutrición inadecuadas, pueden disminuir la capacidad del cuerpo para defenderse.
En esta etapa es frecuente presentar gripa recurrente, congestión nasal, dolor de garganta, tos, cansancio extremo o dificultad para concentrarse. Estas señales no deben ignorarse, ya que indican que el cuerpo necesita apoyo para adaptarse nuevamente a la rutina.
Hábitos clave para fortalecer la salud al retomar el trabajo o los estudios
Cuidar la salud al comenzar el año no requiere cambios drásticos, sino acciones conscientes y sostenidas. Dormir entre 7 y 8 horas, mantener horarios regulares y priorizar el descanso nocturno permite que el sistema inmunológico se recupere y funcione de manera adecuada.
La alimentación también juega un papel fundamental. Incluir frutas, verduras, proteínas, alimentos ricos en vitaminas y minerales, junto con una buena hidratación, ayuda a fortalecer las defensas y a mantener la energía durante la jornada. Evitar el exceso de azúcares y ultraprocesados contribuye a una mejor respuesta del organismo.
El movimiento diario es otro aliado importante. No se trata de rutinas exigentes, sino de caminar, estirarse o activar el cuerpo durante el día para mejorar la circulación, reducir la rigidez muscular y apoyar el bienestar general.
Cuidarte también es prevenir contagios
Al regresar a espacios compartidos, es clave retomar medidas básicas de prevención: lavado frecuente de manos, ventilación de los espacios, uso responsable de tapabocas si se presentan síntomas respiratorios y evitar la automedicación. Estas acciones simples ayudan a reducir el riesgo de contagio y protegen tanto la salud individual como la colectiva.
Escuchar al cuerpo es fundamental. Si aparecen síntomas persistentes como fiebre, malestar general, dificultad para respirar o gripa que no mejora, es importante consultar oportunamente con un profesional de la salud.
Volver a la rutina no tiene por qué significar enfermarse constantemente o sentirse agotado desde enero. Adoptar hábitos de autocuidado, respetar los tiempos de descanso y atender las señales del cuerpo permite transitar los primeros meses del año con mayor bienestar y energía.
En la Clínica Shaio promovemos el cuidado integral de la salud y la prevención como pilares para comenzar el año de manera segura. Proteger tus defensas, cuidar tu cuerpo y actuar a tiempo es clave para afrontar la rutina con equilibrio y calidad de vida.