¿Las emociones fuertes pueden provocarme un infarto?

Enero 22, 2019

A lo largo de nuestra vida estamos sujetos a una serie de emociones que se dan por distintas situaciones de nuestro día a día, sin embargo el manejo de estas es importante a la hora de cuidar de nuestra salud mental y física ya que una fuerte alteración emocional puede llegar a provocar malestares que se manifiestan en nuestro cuerpo.

La ira, la tristeza, la angustia, el miedo y la ansiedad entre otras emociones que nos alteran negativamente requieren de un mayor cuidado, y lograr un autocontrol en el preciso momento en que estén sucediendo. Recordemos que las emociones generan respuestas neurológicas a través de neurotransmisores y afectan directamente el sistema nervioso parasimpático y simpático que controla nuestro corazón.

Por esto, se recomienda hacer consciente e intentar controlar este tipo de alteraciones a personas que tienen algún tipo de antecedente cardíaco ya que su corazón no está en las mejores condiciones para sobrellevar estos impulsos, lo que no significa que la persona vaya a sufrir un infarto siempre que pase por estas emociones.

Pero sí estas emociones pueden desencadenar en episodios de estrés, este suele ser latente en gran parte de la población y se da en situaciones como el trabajo bajo presión, una crisis económica, la falta de motivación, entre otras. El estrés se ha convertido en un factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares como el infarto y se asocia a la hipertensión y arritmias y es el potenciador de otros factores de riesgo cardiovascular.

Según el estudio de Framingahn, el estrés hace que el corazón se esfuerce más, la sangre se espesa, las arterias pierden elasticidad y se acumulan sustancias en las paredes lo que genera dificultad en el flujo de la sangre, además se pierde capacidad para destruir los trombos y el sistema cardiovascular se hace más vulnerable a este tipo de obstrucción.

A continuación algunos tips para auto controlar las emociones y manejarlas con más tranquilidad:

 

  • Evite eventos que sabe que le van a generar dichas alteraciones.
  • Realice actividad física como montar bicicleta, caminar y nadar.
  • Lleve una dieta equilibrada con los nutriente necesarios de carbohidratos, proteínas, vitaminas y oligoelementos; coma despacio y en un lugar adecuado.
  • Disminuya el consumo de tabaco, café y alcohol pues potencian el estrés.
  • Duerma por lo menos 7 horas para que su organismo pueda recuperarse.
  • Sea consciente de su respiración, inhale y exhale despacio permitiendo que el oxígeno haga su circulación a través del cuerpo.
  • Las actividades de meditación enseñan técnicas importantes para controlar nuestras emociones y reacciones.

 

Este artículo contó con la asesoría de la Dra. Karen Hurtado, jefe del departamento de Datos de la Clínica Shaio.