No descuidemos nuestro corazón en pandemia

Marzo 26, 2021

El corazón es el músculo que funciona como motor de nuestro cuerpo, se encarga de controlar la circulación de la sangre y que esta responda a nuestras necesidades, por eso su cuidado es fundamental en cualquier etapa de la vida.

Durante este periodo de pandemia que ha afectado al mundo entero, además de las consecuencias que esta ha provocado en la salud de millones de personas, encontramos también otras afectaciones indirectas que si no se atienden a tiempo pueden ocasionar mayor mortalidad, como es el caso de la atención y cuidado de nuestro corazón y la enfermedad cardiovascular (infartos). 

 

¿Cómo descuidamos nuestro corazón durante la pandemia?

  • Menor cuidado a las medidas de prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y de los factores de riesgo.
  • Mayor retardo o no consulta sobre síntomas y signos cardiovasculares.
  • Falta de atención a enfermedades cardiovasculares avanzadas y con mayores complicaciones, lo que genera, por ejemplo, infartos con consecuencias más graves e incluso aumento de la mortalidad.

 

¿Cuáles son las consecuencias para nuestro corazón?

Cuando no controlamos nuestros factores de riesgo aparece la enfermedad arterosclerótica que se va dando como una placa de grasa denominada arterosclerosis y que con el tiempo va tapando la totalidad de la arteria obstruyendo así la correcta circulación de la sangre en el cuerpo.

La progresión de la enfermedad arteroesclerótica se va dando fundamentalmente por el proceso de envejecimiento y como consecuencia de cambios en el estilo de vida, por ejemplo:  el sedentarismo o la dieta. Es entonces que los niveles de colesterol, el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión, la obesidad, entre otras enfermedades crónicas, van deteriorando las paredes de las arterias al punto de desgarrarlas por lo que se generan unos coágulos de sangre y es cuando se produce el infarto del miocardio.

El infarto puede producir la muerte inmediata del paciente o manifestarse primero con un dolor intenso o asfixia que lleva a la necesidad de recurrir al servicio de Urgencias, donde el paciente es valorado y según cada caso se determina el tratamiento a seguir. 

 

Cuidemos nuestro corazón de los factores de riesgo

No modificables

  • Edad: a más años, más riesgo cardiovascular.
  • Género: los hombres son más propensos a esta enfermedad, las mujeres están protegidas hasta la menopausia excepto que fumen o sean diabéticas.

Modificables

  • Actividad física: las personas sedentarias deben iniciar actividad física aeróbica de baja intensidad y pasar primero por una evaluación clínica para evaluar su nivel de esfuerzo recomendado.
  • Ejercicio: está es la máxima expresión de la actividad física, su intensidad es más alta por lo cual los factores de riesgo deben estar controlados.
  • Dieta saludable: una alimentación balanceada en la ingesta de grasas, carbohidratos, vegetales y la disminución del consumo de sal y ácidos grasos insaturados (comida procesada).
  • Enfermedades crónicas: evitar la aparición de estas o controlarlas a tiempo es una tarea clave para disminuir las posibilidades de un infarto.
  • Y otros también muy importantes como son: la presión arterial, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad.

 

¡Recuerde! La salud de su corazón es fundamental para garantizar un mejor estado de salud en la medida que envejece, cuidarlo es una responsabilidad a lo largo de la vida que también podemos enseñar a nuestra familia.

 

Este artículo contó con la asesoría del Dr. Efraín Gómez, jefe de la Unidad de Cuidados Coronarios de la Clínica Shaio.